jueves, 28 de abril de 2016

Entrevistas que disfrutas

Hoy os dejo la entrevista que me han hecho los amigos de Orbe y con la que me lo he pasado estupendamente. Espero que vosotros también la disfrutéis y de paso me conozcáis un poquito más. 

lunes, 18 de abril de 2016

Un instante especial


Una de las cosas que más me gustan del hecho de escribir es conocer las opiniones de los lectores. Tanto si son buenas como si son malas siempre aprendo mucho de ellas porque me hacen reflexionar sobre cómo enfocar mi próximo proyecto. Desde que hace un mes se publicó “Un vestido a mi medida” me han ido llegando comentarios de todos vosotros sobre una historia que he pretendido que sea diferente y que os emocione. A todos los que os habéis tomado un minuto de vuestro tiempo para hablar conmigo… ¡Gracias!

Ayer tuve ocasión de vivir uno de esos momentos en los que te emocionas hasta más no poder. Ese instante en el que se te eriza la piel desde la nuca hasta la cintura y el estómago te cosquillea con fuerza. El motivo de esta reacción de mi cuerpo se llama Ana. Una chica de quince años que se ha convertido ya en mi lectora más joven y que me escribió una de las críticas de mi última novela que más me han emocionado por su sencillez, su sinceridad y por la pasión que ha puesto en cada una de las líneas que me ha hecho llegar.

Es un inmenso placer para mí que me acompañes en este viaje y espero que volvamos a encontrarnos pronto:)

miércoles, 13 de abril de 2016

Se busca protagonista masculino





Hace poco más de un mes que se publicó "Un vestido a mi medida", la última novela que he escrito y que estoy disfrutando al máximo mientras la promociono por toda España. Cualquier otra persona estaría centrada en este trabajo en exclusiva, Sin embargo yo... ¡Ya me conocéis! 

La cuestión es que he empezado ya a escribir el que será mi próximo libro publicado con editorial (porque antes hay otros proyectos exclusivos para Amazon) y que ya os avanzo será para 2017. Es una historia de amor, desamor, traición y muchos sentimientos que está ambientada entre Barcelona y un pequeño pueblo de la provincia de Pontevedra. Hasta aquí lo que os puedo contar sobre el argumento. 

Ahora ando enfrascada buscando al personaje masculino, ese que hará temblar los cimientos de mi protagonista y con el que vivirá cosas inolvidables. Ahí es donde me ha surgido el debate interior. Tengo dos candidatos y necesito vuestra ayuda. ¿Kortajarena o Velencoso? ¿A quién de estos dos pedazo de señores veis como protagonista de un amor de esos que te cambia la vida??

lunes, 11 de abril de 2016

A fuego lento



Llevo semanas dándole vueltas a nuevos proyectos que quiero que vean la luz lo antes posible. Uno de ellos probablemente lo haga después del verano y el otro es ya para 2017. Sin embargo, es este el que está ocupando gran parte de mi tiempo. Se trata de una nueva novela que me ronda por la mente desde hace bastante tiempo y que al final me he atrevido a empezar a escribir. Suele decirse que los escritores nos alimentamos de lo que pasa a nuestro alrededor a la hora de contar nuestras historias y que basamos nuestros personajes en personas de nuestro entorno. 
En mis últimas novelas he tratado de obviar esta norma. He procurado crear entornos y situaciones que poco o nada tuvieran que ver conmigo porque pensaba que era lo correcto. La cuestión es que en los últimos tiempos pasan demasiadas cosas a mi alrededor como para seguir ignorándolas. Por este motivo en esta nueva novela que verá la luz en unos meses, tanto la protagonista como uno de los secundarios están siendo creados a partir de personas que conozco, a las que quiero y que han vivido cosas muy intensas que creo que merecen ser contadas. Sé de la dificultad de crear un personaje desde cero y esperaba que fuera algo más sencillo hacerlo a partir de personas que conozco desde hace años. Estaba equivocada. Hablar, aunque desde la ficción, de la vida de otros es todavía más complicado que tener que inventarse las cosas. En cualquier caso, lo estoy disfrutando mucho. 
Todavía no os puedo desvelar demasiado de esta nueva novela de la que me estoy enamorando más con cada día que pasa. Solo deciros que está ambientada entre Barcelona y un pequeño pueblo de Galicia. Viviremos amor, desamor, celos, envidias y, por primera vez, conoceremos a una de esas malas a lo Ángela Channing. Tengo que confesar que este es uno de los personajes con los que más estoy disfrutando. Me encantaría contaros más cosas, pero entonces estaría desvelando demasiado y se perdería la magia de que seáis vosotros quienes descubráis esta historia. 

sábado, 5 de marzo de 2016

La primavera ha venido...




Ya es primavera. Y no porque lo diga el Corte Inglés ni los 18ºC que hay ahí fuera. Sino porque ya ha empezado el bombardeo de "Pierde 20 kilos en un mes", "Pierde 8 kilos en 3 días" y ponte esta crema que va a hacer que se te quede la piel del trasero como la de un recién nacido. También es la época en la que los gimnasios se llenarán de gente que pensarán que con solo 8 semanas (eso si no abandonan antes como suele pasar) conseguirán marcar los abdominales en el bikini y tener los muslos tersos para meterse en esos shorts que se han comprado con la esperanza de entrar en ellos en mayo. 
Cada vez que leo este tipo de anuncios me invaden dos sensaciones. La primera es el estupor. Me parece increíble que todavía haya personas que se crean esta serie de cuentos chinos y que castiguen el cuerpo con dietas que, más que adelgazar, lo que hacen es dejarte machacada, ansiosa y con ganas de comerte ocho kilos de chocolate en cuanto se dejan. La segunda es una mezcla de alegría perversa y tristeza cuando veo a señoras sudando como pollos corriendo sobre la cinta del gimnasio mientras pienso: "No llegas ni de coña". Seguro que ahora más de uno está pensando que soy una cabrona insensible. Tal vez sí pero no es ese el argumento que válido de esta reflexión. La cuestión es otra... 
Si uno es consciente de que le sobran kilos, no porque lo diga la moda o la cinturilla del pantalón, sino porque un profesional le ha aconsejado bajar de peso, ¿no es mejor ponerse a ello manos a la obra cuando antes y no darse estos atracones que no sirven para nada? ¿Por qué no empezar haciendo ejercicio físico moderado en vez de meterse una clase de body pump de la que seguro saldrá con agujetas para un mes? ¿Por qué no cuidarse durante todo el año sin privarse de nada y castigarse ahora comiendo tan solo tres hojas de lechuga al día o un yogur?

sábado, 20 de febrero de 2016

Un nuevo proyecto


El próximo día 15 de marzo saldrá a la venta la novela "Un vestido a mi medida". En esta ocasión lo hace de la mano de Versátil, una editorial a la que estoy muy agradecida por haber confiado en este proyecto y con la que espero poder trabajar en muchas más ocasiones. El libro estará a la venta tanto en papel como en digital, de modo que no tenéis excusa para no leerlo.  

Ahora seguro que os estáis preguntando por el argumento. Pues bien... Aquí lo tenéis:))


Estoy impaciente porque lo leáis y me deis vuestra opinión. Nos vemos en nada'¡¡¡

jueves, 10 de diciembre de 2015

Las lentejas congeladas



El otro día le comentaba a la Beni que, con el agotamiento que llevo, no tengo ganas ni de cocinar. Ella fue tan práctica como siempre.
¿Por qué no les compras comida preparada?  Aunque sea solo hasta que dejes de trabajar tantas horas y estés un poco más recuperada.
Es que todas esas cosas saben a plástico.
¡Qué va! Eso era antes. Tendrías que ver la de platos ricos que se pueden encontrar.
Siempre me he fiado mucho de su criterio así es que, al final, me convenció para probar alguna de esas delicias. Ella misma se encargaría de ir a comprarlas y de llevarlas a casa.  Y así fue. Aquella misma noche encontré el congelador de mi casa igual de hermoso que los de Carrefour cuando hay fiestas. En cuanto vi los nombres de las cosas que había allí dentro se me hizo la boca agua. Calenté un pollo con verduras que tenía una pinta maravillosa y se lo puse a los hombres. Hubiera dado lo mismo que les hubiera echado pienso para perros. Se lo tragaron sin rechistar. Tantos años en la cocina y resulta que con seis minutos en el micro también se alimentan.
Llevamos comiendo así casi quince días. Todo iba bien hasta anoche…
Llegué a casa reventada después de otras doce horas entre vísceras, sangre y cachos de carne. Tenía las mismas ganas de calentarme la cabeza con el menú como de cortarme las uñas de los pies con una radial. Abrí el congelador y cogí lo primero que pillé. Resultaron ser tres raciones de lentejas a la riojana. “Genial”, pensé pa mis adentros. “Algo así me entonará el cuerpo”. Las calenté en el micro, las serví en la mesa. Los lobos que tengo en casa, se las tragaron a tal velocidad que las habrán cagado sin digerir.  Yo me tomé mi tiempo. Tenía que reconocer que, para ser precocinadas, estaban bastante buenas. Luego me tumbé en la cama y he amanecido hoy a las cinco de la mañana más cansada que cuando me acosté.
He llegado a la carnicería a mi hora de siempre y me he tomado el cafetito con la Maritxell. Poco a poco la parada se ha empezado a llenar de gente y la mañana ha sido un no parar. Un poco antes de la hora de comer ha venido la señora Carmen, una viuda forrada que vive en la parte baja del Eixample y a la que hay que tratar de su excelencia como mínimo. Casi siempre la atiende mi jefa pero hoy, cosas de la vida, me ha tocado a mí.  La buena señora ha hecho una compra con la que seguramente podrá dar de comer a toda el área metropolitana de Barcelona e incluso de Girona. Estaba terminando de hacerle la cuenta cuando me ha pedido que le hiciera un favor.
Niña… ¿Te importaría meterme todo esto en el coche? Lo tengo aparcado ahí fuera en doble fila.
He mirado a mi jefa suplicando que no me hiciera cargar con todo aquello pero, como de costumbre, se ha hecho la loca.
Claro, Doña Carmen. Ahora mismo se lo llevo todo — he dicho al tiempo que pensaba cuántos viajes iba a tener que hacer para cargar todas las bolsas.
En cuanto la clienta ha empezado a andar la he seguido hasta la calle. Y, en efecto, casi en la misma puerta tenía aparcado su flamante BMW sobre la acera. Me ha abierto el maletero y ahí que he empezado a meter las cosas. En una de las ocasiones en las que me he agachado se me ha caído un pedo. Sí y digo caído porque eso es exactamente lo que ha pasado. Ha salido de la nada. Rotundo, denso, apestoso y, sobretodo, sonoro. He asomado el hocico desde la parte de atrás del coche para comprobar si la señora se había enterado de algo. La he encontrado mirándome con una mezcla de estupor y asco. Luego he mirado a ambos lados de la calle y me he dado cuenta que un grupo de paquistaníes que había sentados en un banco a pocos metros se morían de risa. Perfecto. Media calle acababa de oír el pedo. Como tenía que seguir cargando bolsas he respirado hondo, he levantado la cabeza con dignidad y, sin decir ni media palabra, he regresado al interior del mercado a por el resto de la compra. La tenía ya casi cargada cuando me he encontrado a doña Carmen justo detrás.
Meritxell haga el favor de llevar a su empleada al médico porque creo que ha comido en mal estado — ha dicho la buena señora con el claro objetivo de humillarme.
¿Qué es lo que ha pasado, Antonia? — ha preguntado mi jefa en un tono poco amistoso.
Que yo sepa nada — he respondido como si el tremendo cuesco jamás hubiera salido de mi culo.
¿Cómo que nada? ¡Menudo pedo te has tirado al lado de mi coche! — La clienta ha pegado tal berrido que creo que la han debido de escuchar hasta en Montserrat.
¿Qué dice? ¿Un pedo yo? A ver si ha escuchado usted otro ruido y ha pensado que he sido yo. — Pensaba defenderme hasta la muerte.
¡Sé perfectamente lo que he escuchado! Y… ¡Has sido tú!
Mi jefa ha empezado a mirarme con muy mala cara. En ese momento he pensado que lo más inteligente era coger las bolsas y huir. Cuando he llegado al coche he repetido la operación anterior y, otra ristra de pedos, han abandonado mi cuerpo. En honor a la verdad tengo que confesar que estos no se me han caído. Necesitaba que abandonaran mi cuerpo con urgencia porque me estaban dando unos retortijones de barriga de los finos… finos… Por suerte para mí han sido de los silenciosos. Pero olían a muerto igualmente.
Estaba a punto de terminar de cargar toda la compra cuando me he dado cuenta de que no cabía todo en el maletero del coche. He abierto una de las puertas traseras y he cargado el resto de las bolsas en el interior del coche. Y ha sido entonces cuando he sentido la llamada del mismísimo demonio en forma de retortijón tipo “me cago viva”. Estaba segura de que si intentaba moverme no me daría tiempo de irme a un lugar apartado para aliviar mi cuerpo. Tampoco podía quedarme en la posición en la que estaba. Por suerte, soy una mujer de recursos. Me he metido en el coche de Doña Carmen. Me he sentado en el asiento. He cerrado la puerta y he dado el mejor concierto de Año Nuevo de la historia. Lo que ha salido de mi cuerpo no era de este mundo. ¡Dichosas lentejas congeladas! Por suerte he terminado justo cuando doña Carmen regresaba acompañada por mi jefa con una cesta de regalo. A saber qué le habrá contado para que la Maritxell se estire de ese modo.  He salido toda digna del interior del vehículo y me he esperado a que la señora entrara en él. Luego la he mirado con una enorme sonrisa y, en cuanto he visto su cara de estar a punto de asfixiarse, he murmurado: “Feliz Navidad, cacatúa”.