jueves, 23 de abril de 2015

23 de abril de 2015




Hoy es un día muy importante para mí. Seguro que acabas de pensar: “¡Nos ha fastidiado! ¿A qué autor no le preocupa el Día del Libro?”. El hecho de que hoy vaya a estar en diferentes puntos de la ciudad de Barcelona firmando ejemplares de mi primera novela, “Bésame mucho”, le da  esta jornada un aire todavía más festivo. Sin embargo la razón principal no es esa.
Hace exactamente tres años a esta misma hora estaba haciendo cola en Plaza Cataluña para que una autora extranjera me firmara todos sus libros. Mientras esperaba miré a mí alrededor y empecé a llorar. Tan solo unas semanas atrás había perdido el trabajo y no tenía ni la más mínima idea de qué iba a pasar con mi vida. Fue tal el parraque que me dio que la señora que tenía justo detrás fue a buscar una tila a un bar cercano. Conseguí tranquilizarme y cuando me llegó el turno estaba más o menos repuesta. Mientras la autora me firmaba un libro tras otro me preguntó a qué me dedicaba y le conté que quería escribir. Ella levantó la vista del ejemplar que tenía entre las manos, me miró a los ojos y me respondió: “Just do it”.
Han pasado 36 meses con sus cosas malas, buenas y magníficas. Hoy echo la vista atrás y veo con satisfacción cómo mi vida ha dado un giro de ciento ochenta grados. Todo ha cambiado. Incluso yo. Ha sido duro, largo, intenso pero ha valido la pena. De esta experiencia he aprendido dos cosas. Primera: Si tienes un sueño persíguelo como si te fuera la vida en ello. Segunda: Rodéate de gente que te quiera de verdad. Lo demás… ¡Qué importa!

¡Feliz Día del Libro! ¡Feliç Sant Jordi! ¡Vividlo todo como la primera vez!

lunes, 20 de abril de 2015

Un lunes cualquiera




No hay nada peor que pueda hacer un ex que cabrearte un lunes por la mañana antes incluso de haber tomado el primer café. Una está dispuesta a que nada le amargue la vida pero todo tiene sus límites. Después de una bronca descomunal que me ha alterado para el resto del día ha sonado el teléfono de casa y la conversación ha ido tal que así...

- Buenos días . ¿Podría hablar con Alberto Gómez?
- ¿De parte de quién?- Una es muy educada siempre al teléfono aunque el tipo por el que preguntan sea un gilipollas de tomo y lomo.
- Mi nombre es María y llamo del Gas Natural en refencia a.... (bla, bla, bla)- Ahí te desconectas porque no tienes interés ninguno en saber los líos que tiene tu ex. Solo te faltaba hacerle de secretaria.
- Lo siento. No está aquí.
- ¿Y cuándo puedo localizarle?- Eso te gustaría saber a ti también más que nada porque se acerca el día de cobrar la pensión de los niños.
Durante unos segundos tu mente va a toda velocidad tratando de encontrar una respuesta que deje satisfecha a la señora que llama y que, al mismo tiempo no te obligue a dar explicaciones sobre tu vida privada. En un momento concreto se te dibuja una sonrisa malévola en el rostro. "¿Por qué no?", piensas.  Entonces respiras hondo y te lanzas.
- No sabría decirle...
- ¿Hay alguna hora a la que podría volver a llamar?- La señorita no está dispuesta a rendirse tan fácilmente.
- No. Es que Alberto ya no vive- respondes mientras intentas sonar lo más convincente posible.
- Ah... Ha cambiado de domicilio. ¿Me puede facilitar un número de teléfono para ponerme en contacto con él?
- No- respondes con una amplia sonrisa en la cara. - Pero puede intentar localizarlo a través de la Ouija.
Silencio...
Silencio....
Silencio...

*Extracto de "Cosas que me pasan"




miércoles, 15 de abril de 2015

Firmas Sant Jordi


Si el 23 de abril estáis en Barcelona y queréis que os firme un ejemplar de "Bésame mucho", que os de un avance de "Bésame ahora" y pasar un buen rato aquí tenéis los lugares en los que podréis encontrarme. Espero veros a todos. Será fantástico.




martes, 14 de abril de 2015

Un reencuentro



Hoy he regresado al Borne. Hacía meses que no paseaba por esta parte de la ciudad y sé por qué. No quería encontrarme con Óscar ni con nada que me recordara a él. Sin embargo no he podido resistir la tentación de aferrarme solo un poco a mi pasado más reciente. Después de caminar durante más de una hora por el barrio y dejándome sorprender de nuevo por su belleza me he detenido frente a un café librería. Si. Ese. He mirado el escaparate tal y como lo hice aquella calurosa tarde del pasado verano. Me he vuelto a quedar fascinada por la perfecta combinación de cultura y ocio que emana el lugar. Mi mente me ha dicho que diera media vuelta y siguiera paseando. El corazón me ha gritado todo lo contrario. De modo que me he armado de valor y he empujado la puerta con suavidad.


Un dulce aroma de canela y limón me ha envuelto por completo nada más entrar. Toda la piel de mi cuerpo se ha erizado y enseguida mis ojos han empezado a buscar desesperados. Sé que no es posible. Óscar no está aquí pero entonces, ¿por qué le huelo como si estuviera a punto de abrazarme por la espalda? Me doy la vuelta con el corazón desbocado. Frente a mí encuentro a la chica rubia perfecta. Recuerdo cómo le besó la última vez que estuve aquí y entonces todo regresa a mi mente. Es ella quien desprende su aroma. Es a ella a quien ha estado abrazando mientras que yo trataba de aclarar el tremendo follón en el que se ha convertido mi vida. La observo pero no soy capaz de articular palabra. Solo me pregunto por qué él, por qué yo, por qué todo. 

miércoles, 8 de abril de 2015

Bésame Ahora


Han sido meses de espera. Lo sé. Pero por fin el día ha llegado. Aquí la tenéis. La portada de "Bésame ahora". El libro saldrá a la venta el próximo mes de mayo y estará disponible tanto en librerías como plataformas digitales: Amazon, Itunes, GooglePlay...

Si os quedasteis enganchados a la historia de Óscar y Marga no os podéis perder esta segunda entrega. Vais a disfrutar¡¡¡

miércoles, 18 de febrero de 2015

La iaia


Se llamaba Montse pero todos la conocíamos como “la iaia”. Noventa y un años. Muy alta a pesar de la edad. Pelo tan blanco como las nubes en un cielo de primavera. Cada día desayunaba un café con leche, una copa de anís y se fumaba al menos cuatro cigarrillos mientras estaba sentada en la terraza viendo cómo pasaba la gente por la calle. Siempre una sonrisa o un comentario audaz, irónico, inteligente.
Vivía sola. Según ella misma decía «mis hijos solo quieren trincar». Tenía esa necesidad de todos los seres humanos de conversar, de interactuar con el mundo al menos un par de horas al día mientras pasaba el resto del tiempo en soledad. Buscaba alguien que escuchara su historia que, curiosamente, no iba ni de enfermedades ni de reproches a la vida. Su historia era intensa, apasionada y cargada de anécdotas que, de no compartirlas, habrían desaparecido con ella.
Por suerte durante más de tres años ha estado explicando recuerdos de un barrio al que yo llegué por casualidad. Historias de una Barcelona que me han dejado fascinada. Pasiones muy lejanas en el tiempo que ella no dejó de vivir a pesar de la «España puritana y llena de cuervos con rosario» en la que pasó sus mejores años.

Hoy me alegro de haberla escuchado durante días, semanas, meses… Me siento bien por haber compartido cada café de la mañana con ella mientras la veía fumar con la mirada perdida en los recuerdos. Estoy feliz porque la vida la pusiera en mi camino justo en el momento en el que la necesitaba. Hoy no te digo adiós, Montse sino hasta luego. Como te solía decir y tú siempre me mandabas a hacer puñetas: «No mueres mientras alguien te tenga en su recuerdo». Tú vives en el mío. Lo harás siempre. 

martes, 17 de febrero de 2015

Siempre Óscar





Hay canciones que nos llevan a un momento concreto de nuestra vida. Sonidos que evocan aquel instante en el que pensamos que tenemos toda la felicidad al alcance de nuestra mano y que solo basta con que alarguemos los dedos para alcanzarla. Hoy, mientras escribía, ha vuelto a mí una de las bandas sonoras que más me llevan a ti, Óscar.
Durante los últimos días he hecho un esfuerzo importante por olvidarte, por sacarte de mi vida. He tratado de convencerme de que lo nuestro no va a ninguna parte, que no hay ningún futuro para esta relación que me ha sorprendido en medio de una vida completamente desorganizada. Pero no ha servido de nada porque cada vez que cierro los ojos te veo sonriéndome, susurrándome deseos al oído o acariciándome cada centímetro de mi piel.

No sé a dónde me lleva todo esto aunque cada día que pasa tengo un poco más claro que no quiero seguir viviendo con esta angustia en mi interior. Hoy me siento un poco más como ese samurái que jamás se da por vencido. Aquí y ahora solo sé lo mucho que te necesito en mi vida. En este mismo instante incluso estoy dispuesta a reconocer lo mucho que te quiero.